Roma: San Pietro in Vincoli

El año pasado visité Roma con dos amigas y los tres días que pasamos en la Città Eterna se resumen en tantas agujetas como admiración por esta bellísima capital. Además una de ellas es estudiante de Historia del Arte, ¡imagina lo que disfrutó! Pero desgranaré más rincones especiales en próximos posts, hoy quiero destacar un lugar algo concurrido pero con mucha magia.

Entre la cantidad de iglesias que se encuentran esparcidas por toda Roma, algunas más o menos famosas, hubo una que nos llamó la atención por lo recóndita que está y la perla que esconde. Una escultura de Miguel Ángel, libre de cientos de cámaras y flashes.

Te presento la Basílica de San Pietro in Vincoli.

Fachada de la Basílica de San Pietro in Vincoli. Wikipedia.org.

La fachada no llama especialmente la atención del turista y quizás ahí resida parte de su encanto. Se encuentra en la Piazza di San Pietro in Vincoli, a unos 350 metros del Coliseo y al lado de la Facultad de Ingeniería, pero nosotras dimos con ella de casualidad, cuando buscábamos el camino de vuelta al hotel después de un largo día por el barrio de Trastevere.

Cadenas de San Pedro. Wikipedia.org.

Pero este templo guarda más secretos que la famosa escultura. Según reza la placa de la entrada, la basílica fue construida a mediados del siglo V con el objetivo de guardar las cadenas con las que fue atado San Pedro en Jerusalén.

Actualmente son el elemento más importante de la iglesia por su valor religioso e histórico y se pueden observar bajo el Altar Mayor, dentro de un relicario. De hecho, ‘in Vincoli’ en español se puede traducir como ‘encadenado’.

Pero entre tanta columna de estilo dórico y fresco de Giovanni Battista Parodi, encuentras algo que no esperas: el Moíses de Miguel Ángel. Una escultura siempre estudiada en la asignatura de Arte de los institutos que se convierte en la pieza principal del monumento funerario en el que se encuentra, dedicado al Papa Julio II.

Mausoleo del Papa Julio II con el Moisés en el centro. Wikipedia.org.

Es interesante ver cómo se mantiene el mausoleo sumido en la penumbra a propósito. Aunque la entrada a la basílica es gratuita, hay que sacar provecho de tener una de las más sorprendentes esculturas de todos los tiempos en tu templo. Para poder ver el Moisés con detalle hay que hacer una pequeña donación y la luz se hará.

Por último, después de admirar con detenimiento el monumento, con la luz de la donación o con la linterna del móvil como hace la mayoría de los turistas, es recomendable ver los frescos que hay en los laterales de las naves, siendo curiosos los del lado izquierdo pues representan esqueletos e imágenes que no esperas en una iglesia.


Para poder llegar hasta San Pietro in Vincoli, puedes coger la línea B del metro con parada en Cavour o Colosseo o los autobuses urbanos de las líneas 75, 84 y 117. Aunque te recomiendo visitarla a pie desde el Coliseo porque el paseo te llevará menos de 10 minutos y así disfrutarás de lo enérgicas que son las calles de la Città Eterna.

maparoma

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